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Lunes, 28 Octubre 2019 16:28

ACEPTACIÓN INCONDICIONAL

Dice un antiguo proverbio budista, que a lo que te resistes persiste, y lo que aceptas te transforma. Seguramente es de las primeras cosas que me resonaron, hace ya años, incluso antes de mi segunda vida.

En muchas ocasiones, creemos estar aceptando una situación, cuando en realidad estamos resignándonos a la misma. ¿Sabemos cuál es la diferencia?

Para mi, la principal es que la resignación nos hace sufrir. Sufrimos porque esperamos que esa situación que estoy viviendo y que no me gusta, que me hace daño, sea de otra forma, que cambie. Sin embargo, cuando aceptamos, asumimos ESA realidad, sin pretender cambiarla. ¿Sencillo?, de ninguna manera, pero...¿quien dijo que fuera fácil?

En ocasiones, creemos aceptar una situación cuando conseguimos “sobrevivir” a ella, cuando la olvidamos…sin embargo, me estoy resignando, ya que no me estoy moviendo en la dirección que verdaderamente quiero en mi vida. Quedo atrapada compadeciéndome de mi misma, sintiéndome víctima de la situación, no haciendo nada al respecto, y diciéndome: “esto es lo que hay, no puedo hacer nada”. Me esclavizo a la situación, me ato a ella y me bloqueo. Cuando acepto una situación, a pesar de que me disgusta, significa que sigo buscando otro camino para mi FELICIDAD. La aceptación es algo así, como no ir contra-corriente. Es aprovechar la situación que me ha tocado vivir para aprender, para tomar conciencia de que existe la posibilidad de re-dirigir mi vida.

Aceptar y resignarse, se convierten en dos caras de una misma moneda.

Si en mi vida aparece la aceptación de lo que me ocurre, seré la dueña de la misma, superando los obstáculos y encontrando el bienestar en el camino de lo aprendido. Si por el contrario, me resigno, permanecerá conmigo el dolor y el sufrimiento.

 

Y ahora, tú eliges....¡o no!

 

Publicado en AUTORRELATOS