Elementos filtrados por fecha: Noviembre 2021

¿De qué hablamos cuando hablamos de fortaleza emocional? Pues se trata de ese conjunto de recursos que nos ayuda a afrontar situaciones adversas o difíciles de gestionar.

Más tarde o más temprano, la vida nos va a presentar conflictos, pérdidas o decepciones a las que tendremos que enfrentarnos. En estos momentos, disponer o no de esas fortalezas será crucial para salir airosa y fortalecida. Así, la gran noticia es que todas y todos tenemos capacidad para desarrollar y potenciar esa fortaleza interior que nos permite ser justamente lo que deseamos.

Cuando desarrollamos ese tipo de fortaleza, también desarrollamos nuestra capacidad de mantenernos en calma, de mirar las situaciones con perspectiva y de tomar acción hacia el cambio que queremos.

Somos capaces de aceptar la dificultad como parte del camino a recorrer. Reconocemos nuestros recursos y sabemos cómo y cuándo ponerlos en práctica.

Todos y todas podemos cambiar esos viejos patrones que a veces nos paralizan. Se trata de trabajar en nosotras mismas, tomando conciencia de que aquello que antes veíamos como un muro infranqueable, quizás sea posible.

Podemos caer en el derrotismo pensando que eso que nos pasa es algo dramático y que no podemos hacer nada ante eso que acontece, que somos desgraciados y que “todo nos pasa a nosotros”. De esto modo, le estamos dado poder al miedo. Ya sabemos que el miedo nos paraliza, hace que perdamos el control, nos desconcierta. Desde ahí solo podremos actuar de forma impulsiva y con unos resultados, seguramente, poco satisfactorios para nosotros.

Sin embargo, si decidimos parar, respirar, centrarnos y mirar la situación con perspectiva, podemos mandar un mensaje a nuestro cerebro completamente distinto y a través de nuestros pensamientos decir: si puedo, esto también pasará.

Con este mensaje nos llegarán sentimientos de seguridad, de confianza, de que sí somos capaces de gestionar esto que nos está pasando de la mejor manera.

Tener una buena autoestima es la base para desarrollar nuestras fortalezas emocionales. Es preciso alejarse de toda culpa y centrarnos en la confianza, la autocompasión, la indulgencia y el amor incondicional hacia uno mismo.

Se trata pues, de cambiar los patrones en los que hemos basado nuestra forma de relacionarnos en y con el mundo, detectando a tiempo nuestros pensamientos negativos y sustituyéndolos por aquellos que nos recuerden todo lo que somos capaces de hacer.

Cuanto más ejercitamos este tipo de pensamientos más fácil resulta repetirlos en el futuro. Así llegará un momento en que nuestro cerebro hará que esas cogniciones se vuelvan automáticas y acudan a nuestro rescate cada vez que lo necesitemos.

Algunos tips para desarrollar nuestras fortalezas emocionales y que nos permitan crear nuevos patrones de relación son:

.- Reconoce tus emociones. Aprende a sentirlas, cómo y dónde. Ponerle nombre a lo que nos pasa es el primer paso.

.- Aléjate de todo juicio. Para qué estoy pensado eso de esa persona. Para qué permito que me afecte lo que el otro dice de mí.

.- Cambia la historia que te cuentas. Cambia los “y si” por pensamientos más reales que tengan que ver con lo que de verdad estás viviendo, aquí y ahora.

.- Desapégate del resultado. Fija pequeñas metas y valora poco a poco tus logros. Si algo no sale bien, eso también vale.

.- Céntrate en lo que sí tienes. Todos tenemos fortalezas aunque a veces tendemos a centrarnos en las debilidades. Piensa, ¿en qué soy bueno, soy buena?

.- Practica la meditación. Meditar nos ayuda a mantener nuestra mente en calma y nos proporciona paz interior.

.- Sé una persona compasiva. Trata y trátate con respeto, amabilidad e indulgencia.

.- En definitiva, para mí, estos son los principales pilares para desarrollar nuestras fortalezas emocionales:

-La aceptación.

-El no juicio.

-El desapego.

 

 

Publicado en AUTORRELATOS