Viernes, 29 Enero 2021 08:52

CONSTRUIR LA FELICIDAD

 

Cuentan que un caminante llegó a un cementerio a las afueras de un pueblo. La puerta de bronce del cementerio estaba abierta, así que decidió entrar y dar una vuelta para conocerlo. El sitio era hermoso, lleno de flores y jardines bien cuidados.

Cuando se acercó a la primera tumba, la lápida tenía grabado el siguiente mensaje: «Abdul Tareg vivió ocho años, seis meses, cinco semanas y tres días». La persona se entristeció, pues pensó en la tragedia que la familia tuvo que haber pasado al perder un niño tan pequeño.

Luego se acercó a la siguiente tumba y leyó: «Yamir Kalib vivió cinco años, ocho meses, tres semanas y un día». Pensó: «¿Otro niño?». No podía comprenderlo. A continuación dio una mirada rápida a todo el cementerio y descubrió que todas las tumbas tenían grabadas edades que no pasaban de los 12 años. La persona estaba golpeada emocionalmente.

¿Qué tipo de desastre tenía que haber pasado en este pueblo para que murieran tantos niños? ¿Qué tipo de maldición tenía? ¿Valía la pena visitarlo? El guardián del cementerio, acostumbrado a las reacciones de los forasteros ante las tumbas, se le acercó y le aclaró: «En nuestro pueblo tenemos una costumbre: a los 15 años todo joven recibe de sus padres una libreta para apuntar todos los momentos en que realmente fue feliz. Al morir, se suman los momentos de la libreta en que la persona fue feliz y se inscriben en la lápida. Aquí creemos que el verdadero tiempo vivido es el tiempo en que fuimos felices»”.

La FELICIDAD significa, vivir en la esencia, siendo yo misma el cambio que quiero en el mundo. Desde que nacemos, estamos alejándonos de esa semilla que fuimos.

Lo que define ese yo verdadero, nuestra auténtica naturaleza, es: la AUTENTICIDAD, el DESAPEGO, el CORAJE, la INOCENCIA y el AMOR INCONDICIONAL.

Si nos exigimos ser felices y creemos que nada de lo que hacemos nos lleva a esa felicidad, nos frustramos, entramos en un estado de carencia, de ansiedad, dejamos de fluir y estar en el presente. Iniciamos una lucha encarnizada, contra no se sabe muy bien quién ni qué, que nos lleva al sufrimiento.

¿Nos paramos alguna vez a pensar en cuales son de verdad nuestra necesidades?

Seguramente no. Si lo hiciéramos veríamos que necesitamos menos de lo que pensamos. La cuestión, a veces, es que confundimos necesidades con deseos.

No está de más recordar, así al menos lo creo yo, que la felicidad está dentro de nosotros, de nosotras. Como se dice desde el budismo, es un estado de paz, de serenidad y de tranquilidad.

Significa vivir desde la excelencia y no desde la exigencia que nos lleva a priorizar los momentos de placer que suelen ser efímeros y tienen que ver con el tener.

Sin embargo, cuando somos capaces de centrarnos en el SER, confiamos en la vida, confiamos en los demás y en nosotros mismos, en nosotras mismas. Nos convertimos en personas compasivas capaces de aceptar lo que nos pasa, lo que acontece. Mi paz, mi tranquilidad, mi felicidad, no las pongo en manos de acontecimientos externos.

Cuando acepto lo que ocurre -no significa que me guste- me convierto en el dueño, en la dueña de mi vida, me siento capaz de superar los obstáculos y encontrar la felicidad en el camino de lo aprendido.



VEO MIS...



Piedritas en la ventana

De vez en cuando la alegría tira piedritas contra mi ventana.
Quiere avisarme que está ahí esperando, pero me siento calmo casi diría ecuánime.
Voy a guardar la angustia en un escondite y luego a tenderme cara al techo, que es una posición gallarda y cómoda para filtrar noticias y creerlas.
Quién sabe dónde quedan mis próximas huellas ni cuándo mi historia va a ser computada, quién sabe qué consejos voy a inventar aún y qué atajo hallaré para no seguirlos.
Está bien no jugaré al desahucio, no tatuaré el recuerdo con olvidos, mucho queda por decir y callar y también quedan uvas para llenar la boca.
Está bien me doy por persuadido que la alegría no tire más piedritas, abriré la ventana, abriré la ventana” - Mario Benedetti -

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Martes, 15 Diciembre 2020 10:15

SESIONES PERSONALES PARA DESPEDIR 2020

He abierto un cupo para aquellas personas que sientan la NECESIDAD y/o el DESEO de ser ACOMPAÑADAS en este extraño final de año e iniciar el próximo adaptándose a los cambios que estamos viviendo en esta nueva realidad; aceptando lo que nos está tocando vivir.

Mis SESIONES PERSONALES tendrán un DESCUENTO del 20% hasta el 10 de enero de 2021 para quienes inicien un nuevo proceso .

Las sesiones podrán ser PRESENCIALES en mi consulta de Sevilla, con todas las medidas de seguridad, u ONLINE.

En mis PROCESOS DE ACOMPAÑAMIENTO parto de un método propio que he dado en denominar, PEDAGOGÍA DEL SER. Utilizo el COACHING como base, implementado con herramientas de Programación Neurolingüística -PNL-, técnicas de GESTALT y principios basados en la NEUROEMOCIÓN.

Si te interesa, puedes contactar conmigo y te daré la información que precises. 

 

“Es preciso estar siempre a la altura del azar” -Nietzsche-

Ángeles Fernández Romero
#AcompañandoAPersonas
angeles@alpairo.es
687462186

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Viernes, 04 Diciembre 2020 08:15

LAS CORAZAS

 

 

Quizás las corazas puedan ser el símbolo de las personas que han -que hemos- sufrido en exceso. quizás sea la protección que muchos eligen para detener ese sufrimiento, para impedir romperse nuevamente.

Suele ser una de las muchas estrategias que los seres humanos utilizamos para sobrevivir en lugar de vivir.

Buscamos seguridad amparándonos en el miedo. Un miedo que nos paraliza, nos anestesia, no nos deja avanzar. Sentimos que nos cansa la vida y lo único que queremos es protegernos detrás de ese muro donde nada ni nadie, al menos de momento, pueda herirnos.

 

Nos cuesta aceptar que vivir es afrontar riesgos, que no todo va a pasar como deseamos o habíamos planeado, que el dolor y el sufrimiento pueden llegar en cualquier momento y nos pondrá a prueba.

Todo, la felicidad y el sufrimiento, forman parte de nuestro recorrido por el mundo. Seguramente nadie es inmune a ninguno de los dos estados. Por tanto, acojamos a ambos como parte de nosotros.

Desde luego, gestionar los golpes es algo personal e intransferible. Nadie siente mi dolor, es imposible. Mi sufrimiento, mi herida, es mía y de nadie más. ¿Cómo va a ser de otro modo?

Añadimos a todo esto que, no todos tenemos los mismos recursos, los mismos apoyos ni somos capaces de diseñar estrategias que nos ayuden a paliar, a transitar el dolor sin salir heridos de muerte.

En cualquier caso, afrontemos el sufrimiento de una u otra forma, siempre nos genera secuelas físicas y emocionales. Elimina en nosotros cualquier ápice de motivación, nos agota, nos desgasta, nos chupa la energía. El sufrimiento es algo orgánico, con él disminuye la segregación de serotonina y aumenta el cortisol.

 

EL PARA QUÉ DE LAS CORAZAS...

 

Sin duda, tu coraza te protege de la persona que quiere destruirte. Pero si no la dejas caer, te aislará también de la única que puede amarte”.

-Richard Bach-



Todos tenemos nuestro escudo personal para blindarnos ante el dolor, para “salvarnos”, aunque a veces no sepamos ni de qué, ni de quien. Creemos que tenemos que hacernos fuertes ante posibles amenazas, así, seguramente, lo hemos aprendido. Necesitamos protegernos.

¿Dónde está el problema? Pues que muchas veces nos “olvidamos” de destruir, de deshacernos de esas corazas que en un momento dado quizás nos sirvieron pero que justo en este instante provocan en nosotros el efecto contrario. Estamos dejando que tomen el control de nuestra vida y las convertimos en el filtro a través del cual vemos la realidad. Son muros que nos aislan del sufrimiento, pero también del amor y de cualquier experiencia vital: ¡No siento para no sufrir!

Podemos llegar a autosabotearnos, a boicotearnos, a bloquearnos emocionalmente, anclados en esa creencia de que aquello que me sirvió en un momento dado, me va a servir el resto de mi vida. Así, la coraza se conviete en trampa disfrazada de protección.

Muchas personas tienen tanto miedo a ser heridas que, de forma inconsciente, escondiéndose tras la coraza que supuestamente les protege, lo que hacen es alejarse de toda fuente de amor.

Deshacernos, derrumbar las corazas no es fácil, hay que hacerlo poco a poco, y sobre todo es imprescindible para ello disponer de una buena dosis de amor (autoamor), un buen pellizco de comprensión, armarnos de paciencia y aceptación durante el camino.

No hay recetas mágicas, se trata de tomar conciencia, de conectarnos con nosotros mismos, con nuestro presente, con lo que de verdad ahora, en este preciso instante quiero, y qué me estoy perdiendo.

Este es el trabajo, de eso se trata, de hacernos responsables, de liberarnos de todo atisbo de culpa, de tratarnos bien, porque evitar el sufrimiento a corto plazo puede parecer sencillo e incluso placentero, pero quizás a la larga genere más dolor.

La vida no siempre es fácil, pero (y) todo lo que nos pasa son capítulos que debemos integrar en la historia de nuestra vida. Dejemos de vivir a la defensiva.

Como dice B. Vilaseca: “Vivir sin coraza implica aceptar y sentir la propia vulnerabilidad. Esta es la auténtica fortaleza”.

¡SALUD!

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Viernes, 23 Octubre 2020 07:11

PERDÓN Y OLVIDO

¿Cuántas veces habéis dicho la frase, “perdono pero no olvido”? Seguramente muchas. Yo creo haberla dicho en algún momento. La pregunta es, ¿se puede perdonar sin olvidar?

Duele, duele muchísimo, sentirse herido por alguien. Provoca en nosotros, en nosotras, emociones entre la ira, la rabia y el desamparo. Duele, duele incluso físicamente.

Sin embargo, esta es la buena noticia, el PERDÓN es uno de los mejores ejercicios terapéuticos que podemos hacer.

Puede ser un acto difícil, pero os aseguro que nos libera. Nos ayuda a liberarnos de todas esas emociones no deseadas que antes decíamos -ira, rabia, desamparo- La mejor forma de cerrar las heridas es dar y recibir perdón. Es liberarnos de esas creencias que nos producen dolor. Es liberarnos de CULPA.

El perdón, como dice J. Lomar, es “el puente entre tu mente en conflicto y tu mente en paz”.

Perdonar NO es MINIMIZAR lo que sucedió, ni mucho menos, no es que de pronto todo esté solucionado. Perdonar es un verdadero acto de generosidad, generosidad hacia uno, hacia una misma. ¡He aquí la magia!

No se trata de cambiar al otro, ni olvidar lo sucedido sin más. Se trata de transformar el enfado y el dolor, en comprensión y aceptación.

Cuando de pequeñas nuestra madre nos decía: “pide perdón”, seguro que lo vivíamos como una obligación, algo que nos obligaban a hacer en contra de nuestra voluntad. Sin embargo, el perdón es un derecho, es mi derecho a no sentirme resentida, a no odiar, a no cargar con el dolor que me provocó aquello que pasó.

Pero (y) PERDONAR es OLVIDAR. Si no olvidamos, si guardamos todos los agravios que nos han hecho a lo largo de la vida, ¿Dónde me sitúo?, seguramente en el rencor, alimentando creencias y pensamientos destructivos que nos impiden estar en PAZ.

Perdonar y no olvidar es perdonar a medias. El olvido no se produce de la noche a la mañana, necesita tiempo y acción que te ayude a seguir adelante dejando atrás aquello que te hirió y te ancla al pasado.

Pero, sabemos, de verdad, qué es perdonar...

Para ejercer el verdadero perdón, alejándonos de todo sufrimiento, de todo sacrificio, estos son mis tips: 

  • Expresa, exprésate, lo que sientes. 

  • Acepta tu responsabilidad en aquello que pasó. Sin culpa. 

  • Aléjate de los pensamientos negativos. Visualiza esa emoción no deseada. Dale forma, color, textura. De este modo te será más fácil mantener esa “conversación” con ella y decirle lo que sientes. 

  • Perdona con todas sus consecuencias. Sin condiciones. Estas son las reglas del juego. 

  • No esperes nada del otro. Responsabilízate de lo tuyo. Cada palo que aguante su vela. Cuando perdonas, el regalo es para ti.

  • No caigas en el victimismo. Es fácil, muy fácil. Nos sentimos, “tan desamparados”. 

  • Acepta lo ocurrido y sigue adelante con tu vida. Aléjate del rencor. Empieza a recordar lo sucedido sin que te duela. 

  • Di: “te perdono”, verás que es una experiencia liberadora porque rompe el vínculo con aquello que te hizo daño. 

  • Permite que lleguen a ti nuevas experiencias y emociones. 

  • Toma lo sucedido como un aprendizaje para que no te vuelva a pasar. Y ahora...

 

Deja ir esa situación que te hirió.

 

 

"El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra.

 Es dos veces bendecido;

 bendice al que lo da y al que lo recibe"

- W. Shakespeare -

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Hablar de tácticas y estrategias me lleva irremediablemente a Benedetti, como no.

Pero también me lleva a herramientas, a esa fórmula mágica que tantas veces buscamos, esa pócima que no es ni más ni menos el empujoncito que necesitamos para salir del “huevo frito” (otros lo llaman zona de confort)

Eso es justo lo que te ofrezco en este taller online. Partimos del auto-amor como gesto, pasando por esta situación extraordinaria que vivimos y que seguramente no facilita el hecho de ponernos por delante de nada ni de nadie. Aceptar-nos como somos ahora mismo, apreciando cada instante.

Como dice J. Garriga, “Amar lo que es, la realidad tal como se manifiesta, (…) Amar lo que somos, dejando de pretender ser diferentes, respetando nuestros distintos rostros (…) respetando nuestro cuerpo único y perfecto, respetando nuestros sentimientos tan necesarios y valiosos”.

Para trabajar sobre todo ello nos encontraremos, vía zoom, el próximo sábado 17 de octubre en horario de 10:00h a 14:00h.

Escríbeme y te mando toda la información para acceder...

 

UN SALUDO!

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Viernes, 04 Septiembre 2020 09:41

PROCRASTINACIÓN

Justo ahora, cuando este extraño verano casi llega a su fin, os vengo con nueva reflexión sobre este término, como decíamos, difícil de pronunciar y más difícil de gestionar. Y recordamos, ahora que estamos en pleno intento de vuelta a la normalidad, que “cualquier día” no es un día de la semana.

PROCRASTINAR quiere decir dejar para el futuro, es una palabra de origen latino, viene de procrastinare que significa aplazar.
Cuando la realización de una tarea nos resulta desagradable, trabajosa o cansada, física o psicológicamente, la mayoría de las personas buscamos la forma de posponerla, ya sea llevando a cabo otras actividades más placenteras o simplemente dejando pasar el tiempo.

Cuando te des cuenta que estás procrastinando, pregúntate, ¿de qué estoy huyendo? Porque sí, amigos y amigas, procrastinar tiene mucho que ver con la huida y la evitación.

Evitamos hacer algo porque exponernos a ello nos genera ansiedad y malestar. Quizás nuestro cerebro, una vez más, nos hace el jueguecito y sentimos un cierto placer momentáneo, pero no nos engañemos, estamos cayendo en una trampa y cada vez habrá más situaciones que “nos apetezca” evitar y que nos llevará a limitar nuestra vida y quizás nos suma en un profundo malestar.

Por tanto, huir y evitar nunca es la salida, tan solo nos provoca un bienestar momentáneo, una ilusión de la realidad. La tarea pendiente sigue estando ahí.

Los griegos llamaban a la procrastinación “akrasía”, que quiere decir falta de autocontrol y tendencia a actuar en contra de nuestro verdadero interés.

Para mí, tiene mucho que ver con el autosabotaje, del que ya hemos hablado en alguna ocasión. Tiene que ver con esa batalla interna que nos impide, tantas veces, estar en PAZ.

En la ESTRATEGIA para dejar de procrastinar, estos son mis 10 TIPS:

 

  1. Párate y haz una lista de excusas, de las tuyas, de esas que te dices cada vez que te enfrentas a una tarea. Elimíalas de tu vida. ¿Difícil?, nadie dijo que fuera fácil.

     

  2. Piensa qué consecuencia real, de verdad, está provocando que tú pospongas eso que no te apetece hacer.

     

  3. Ponte en la situación contraria, ¿Qué beneficio vas a obtener si lo haces?

     

  4. Prémiate. No tienen que ser grandes regalos. Simplemente concédete un pequeño capricho por haberle metido mano a eso que llevabas tiempo posponiendo.

     

  5. No hay que hacerlo todo a la vez. Dosifica tus tareas. ¿Recuerdas el refrán, “el que mucho abarca, poco aprieta”?, pues eso!

     

  6. Confía en ti. El miedo al fracaso hace que tu mente te empuje al abismo de la procrastinación.

     

  7. Deja de poner excusas, el universo no tiene la culpa. Responsabilízate de tu vida, de tus éxitos y de tus fracasos.

     

  8. Planifica. Diferencia entre lo importante y lo urgente. Pon-te fechas límites.

     

  9. Regla de los 5 segundos de Mel Robbins. Llega el momento de hacer “eso” que no te apetece. Sabes que tienes que hacerlo, pero dudas. En ese momento, haz una cuenta atrás de 5 segundos y...¡ponte en marcha! Pasados esos 5 segundos, si no lo has hecho, tu cerebro, que es muy listo, abandonará la idea y tú te convencerás que es mejor dejarlo para otro momento. ¡Este es el juego!

     

  10. Practica algún tipo de meditación. Se ha comprobado que hay una relación inversa entre la procrastinación y la meditación consciente o mindfulness. Si nos concentramos en el momento presente ayudamos a evitar la procrastinación y al contrario, cuando la evitamos, estamos facilitando vivir en el momento presente.

 

Ahora, que seguramente estás a punto de reincorporarte, de retomar tus tareas cotidianas, ¿dónde te sitúas?

 

¡Métele mano a la vida!

 

 

¡SALUD!

 

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Viernes, 10 Julio 2020 06:02

PRESAGIOS Y AUGURIOS

Me encanta la sonoridad de estas palabras. Reflexionar sobre ellas ha seguido el camino contrario a la lógica. Primero pensé en el fonema y luego caí en la cuenta de lo mucho que estos términos, tan hermosos, con tanto significado, tienen que ver con un término, mucho menos sonoro, pero con gran carga en disciplinas como la psicología o el coaching: la “profecía autocumplida”.

A su vez, este concepto lo relaciono con los “y si // y si no”, que tienen mucho que ver con la adivinación y las creencias vinculadas a los presagios y los augurios. Cerramos el círculo!

Exacto, la “profecía autocumplida” es la predicción que, una vez hecha se convierte en la causa que corrobora esa predicción más adelante. Si yo concibo algo como real, esta situación crea efectos reales en mí, porque yo creo (de crear) la realidad a través de mi sesgo.

Relacionándolo con la situación actual podríamos poner un ejemplo. Si una persona cree que todo lo que está pasando alrededor del covid se debe a una conspiración política y económica a nivel mundial, todo lo que lee, todas las noticias que escucha, toda la información que busca estarán enfocadas en confirmar esa hipótesis y se aferrará con mayor convicción a ello. Su profecía se ha cumplido. Su enfoque subjetivo triunfa por encima de cualquier otra teoría.

Las creencias y las expectativas que los demás tienen sobre nosotros también afectan a nuestro comportamiento, generando conductas que confirman lo que se espera que hagamos. Otra vez, la “profecía autocumplida”.

Se dice que la “profecía autocumplida” es un sesgo en la percepción que provoca que anticipemos los hechos y sus consecuencias antes de que ocurran.

Cuando vivimos una situación determinada guardamos un registro en nuestra memoria que nos sirve de aprendizaje, vamos construyendo nuestra vida a través de las vivencias, pero...

 

¿CUAL ES EL PROBLEMA?

 

Fácil: NOS ANTICIPAMOS. Ante una situación determinada y basándonos en argumentos totalmente irracionales y fuera de toda lógica, damos por hecho que aquello que va a ocurrir ocurrirá justo de esa forma. Qué lío, no?. Así es la mente humana. No hay ninguna lógica que diga que va a ser así, pero, nos dejamos llevar, otra vez, por la “profecía autocumplida”.

Hay un sesgo más en toda esta maraña mental, el sesgo de confirmación. Esas frases lapidarias de:”te lo dije”, “yo sabía que al final ocurriría”, no son más que eso, la confirmación de que somos capaces de, tras haber anticipado que algo ocurriría, analizar cada hecho para confirmar que verdaderamente se ha cumplido. Ponemos en marcha nuestro pensamiento selectivo para quedarnos con lo que confirma nuestro presagio y deshechamos lo que no. ¿Os suena?

Cuando en algún momento de nuestra vida hemos pensado que no “valíamos” para algo (estudiar, un trabajo determinado o correr la maratón de Nueva York), nos sumimos en una situación de angustia que limitará nuestra capacidad y que hará que se confirme nuestra falta de valía para lograr una respuesta positiva.

Si “sospechamos” que alguien nos traiciona (amigo, pareja, compañera,...), pondremos el foco en buscar todos los indicios que confirmen nuestra sospecha. Pongo ahí mi energía y “me ocupo” de que finalmente pase lo que he profetizado.

Aquí van algunos tips que nos pueden servir para bregar con esta trampa de la “profecía autocumplida”:

 

  • Presta atención a tus pensamientos: ¿Cómo son?, ¿Cómo han aparecido?, ¿Están en el presente?, ¿Qué palabras estás usando para referirte a ellos?, ¿Qué te hacen sentir?

  • Date cuenta. ¿Eres capaz de ver si te estás anticipando a algo que aún no ha sucedido?

  • Pregúntate, ¿Tengo alguna evidencia objetiva que me indique que eso va a ocurrir?

  • Que haya pasado en otras ocasiones no significa que tenga que volver a ocurrir. Seamos conscientes y analicemos si nos estamos basando en recuerdos pasados y en cómo me sentí en esa ocasión.

  • Apunta las “pruebas” de esa profecía, haz un poco detective de tí mismo y observa si estas pruebas son reales o imaginarias. Pero, no te hagas trampas al solitario.

  • Intenta encontrar palabras neutras y busca un pensamiento alternativo a esa profecía.

  • Analiza el hecho del pasado en el que te estás basando esta vez. ¿Cuantas veces se cumplio la profecía en el pasado?

 

Y, sobre todo, no dejes que limiten tu vida. No dejes que mermen tu autoestima, porque, como dice R.W. Emerson: “la confianza en uno mismo, en una misma, es el primer peldaño para ascender por la escalera del éxito”.

Si todo esto no es sufiente, sabes que siempre puedes pedir ayuda profesional. Puedes contactar conmigo y te explico qué ofrezco en mi servicio terapéutico (online o presencial) y cual es mi Método Integrativo.

 

¡SALUD!   https://youtu.be/4ziUhDBd_3E

 

Fama o integridad: ¿Qué es más importante?

Dinero o felicidad: ¿Qué es más valioso?

Éxito o fracaso: ¿Qué es más destructivo?

 

Si miras a otros en busca de plenitud

nunca alcanzarás la auténtica plenitud.

Si tu felicidad depende de posesiones

nunca estarás feliz contigo mismo.

 

Conténtate con lo que tienes;

regocíjate en que las cosas son como son.

Cuando comprendes que nada falta,

el mundo entero te pertenece.”

(Tao Te Ching)

 

 

 

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Jueves, 11 Junio 2020 19:33

AMOR INCONDICIONAL

 

A veces, vivimos en un epicentro donde nuestra mirada es incapaz de ver aquello que tiene más cerca. Quizás, podemos ver las necesidades ajenas, o al menos eso creemos, pero somos incapaces de ver las propias. Tal vez solo necesitamos, un poco de tiempo, algo de atención y una habitación propia (y no, no hay que ser Virginia Woolf). 

Se trata de entrar en contacto con nuestras raíces. Se trata de nutrirnos para permitir que nuestras hojas, nuestras ramas, crezcan altas y libres. 

Amarse a uno mismo, a una misma, forma parte de un proceso fundamental en nuestra vida que hará que podamos amar de una forma honesta a los demás. 

Es sentir una clase de amor que es INCONDICIONAL , un amor que nos corresponde por derecho propio, solo por el hecho de estar vivos, un amor que nadie nos puede quitar. 

Es muy complicado dar lo que no se tiene, y si una persona no siente AMOR HACIA SÍ MISMA, difícilmente podrá darlo. Podrá creer que está amando a los demás, sin embargo estará cayendo continuamente en la manipulación, las exigencias y el chantaje emocional. 

Cuando no hemos aprendido a amarnos incondicionalmente, buscamos fuera ese amor que añoramos, dándole un valor que muchas veces va en relación a cómo nos tratan o cuanto nos valoran. De este modo, quedamos expuestos a la evaluación externa y por tanto, dejamos nuestra FELICIDAD en manos ajenas, en lugar de responsabilizarnos de ella. 

Este tipo de dependencia nos perjudica, hasta el punto de ir mendigando amor y cariño; llamando la atención y emitiendo conductas complacientes, para obtener las miradas, el acercamiento y el cuidado de las demás personas. 

Te invito a hacerte estas dos preguntas: 

¿Depende mi valor personal de las causas externas? 

¿Creo que el hecho de amarme a mí mismo/a es un acto egoísta? 

Si tus respuestas son, SI, no eres el único/a, estas CREENCIAS son más comunes de lo que pensamos y nos hacen olvidar que el amor hacia los demás comienza por el amor a uno mismo, formando a su vez parte del amor hacia la humanidad. 

Incorporar el cuidado mutuo en nuestras vidas nos permite atender nuestras necesidades, sin poner por encima de ellas las de los demás. Para ello, resulta imprescindible conocerlas e indagar en ellas, aprender a atenderse. 

Cuando nos atendemos y comprendemos, somos capaces de NO JUZGARNOS ni culpabilizarnos por los errores que podamos haber cometido, emprendiendo un camino hacia la ACEPTACIÓN de lo que somos. Aceptar lo que somos, implica aceptarnos con nuestros defectos, descubriendo las destrezas, límites, habilidades, virtudes y recursos de los que disponemos. 

A través de la aceptación nos acercamos al amor incondicional, como un acto de COMPASIÓN y de entendimiento hacia lo que somos. Sin que las propias exigencias limiten nuestra capacidad para amarnos, y en consecuencia amar a los demás. 

Así, de una forma honesta, podremos establecer relaciones que no se basen en la búsqueda del reconocimiento. Queriéndonos, podremos entregarnos verdaderamente al acto de poder querer a las demás personas de una forma compasiva. 

Ama incondicionalmente, no pidas nada a cambio. Recibirás mucho sin necesidad de pedirlo -lo convertirás en otra cosa-, pero no seas un mendigo. En el amor sé un emperador. Solamente da y observa qué ocurre: recibirás mil veces más. Pero tienes que aprender el truco. De lo contrario seguirás siendo un avaro; darás un poco y esperarás recibir algo, y esa espera y esa expectación destruirán toda la belleza de tus actos”. -Osho- 

Amarse no depende de lo que te amen:

.- Nos han enseñado a tomar demasiado en serio lo externo para amarnos a nosotros mismos. Sin embargo, es importante saber que ni nuestros logros, ni nuestro éxito en la vida debería condicionar el querernos más o menos. 

.- Amarse a uno mismo, a una misma, tiene que ver con respetarse, entenderse, comprenderse y perdonarse. Aprender todos los días de nuestros errores nos ayudará a conectar con nuestro interior y enriquecernos. Cuando nos amamos de forma sana estamos preparados para amar a los demás, si no corremos el riesgo de caer en relaciones de dependencia y necesitar a la otra persona para ser feliz.  

Howard Gardner, padre de la teoría de las Inteligencias Múltiples, habla de la INTELIGENCIA INTRAPERSONAL. Se trata de una inteligencia que nos permite conocernos y bucear en nuestros sentimientos y emociones. Gracias a este tipo de inteligencia introspectiva podemos comprendernos y entendernos. Así pues, fomentar esta inteligencia en nosotros será de gran beneficio para aprender a amarnos. 

En definitiva, y este es el tip de hoy: Ámate de forma saludable, ámate incondicionalmente, y de esta forma aprenderás a amar a los demás sin dependencias ni exigencias.

 

¡SALUD!

 

 

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No se nada de náutica. Me encanta la playa pero me da miedo el mar. En los barcos me mareo y hacer un crucero sería el mayor de los castigos. Sin embargo, después de pasar por mi proceso de cáncer y decidir crear un proyecto para acompañar a personas que hubiesen pasado por una experiencia similar a la mía, este fue el nombre que elegí: AL PAIRO. La idea no la tuve yo, los que me conocen los saben, pero cuando leí el significado, no cabía duda de que eso era lo más parecido a lo que había pasado, estaba pasando, en esos momentos.

Dicen los expertos en náutica que, “poner un barco al pairo, consiste en mantener la posición del buque estática respecto al fondo. Si el viento o las corrientes están en calma, la cosa es sencilla; pero cuando las condiciones son de temporal significa mantener proa al oleaje con poco trapo, poca superficie de velas, al viento. Esto compensa el efecto de abatimiento”.

Muchas veces nos sentimos así, sin rumbo, perdidos, desconsolados o en estado de incertidumbre. Ante una enfermedad, ante una crisis sanitaria, política, económica, como la que estamos pasando, ante las pérdidas de todo tipo que sufrimos en la vida.

Cada persona reacciona de una forma distinta, pero hay algo que en la mayoría de los casos se repite, la sensación de miedo, la pregunta de por qué a mí, la incertidumbre de saber, o no saber, qué me conviene en ese momento.

Ante esto, se trata de trabajar el placer de sentir nuestro propio proceso de desarrollo, de cambio, de estar preparados, preparadas para lo que venga. De alejarnos de conflictos; de los externos, pero también de los internos.

Cada uno de nosotros tenemos un mapa del mundo, una representación de nuestra REALIDAD, pero esa no es la realidad.

Se trata de aumentar nuestro grado de consciencia para reconocer nuestras NECESIDADES y explorarnos como una forma de enriquecimiento y crecimiento personal.

¿CÓMO?... 

  • Dejándonos acompañar desde el respeto. ¡Déjate querer!

  • Compartiendo nuestras experiencias. ¡Cuéntalo!

  • Escuchando lo que cada uno, cada una, tenga que decir, sin juicios. ¡Soy todo/a oídos!

  • Buscando la brújula que nos guíe en la travesía. ¡Si me necesitas, silba!

  • Aprendiendo a identificar y gestionar las emociones sin castigarnos. Hoy estoy triste, ¿y?

  • Aceptando que esta persona también soy yo. ¡He cambiado!

  • Dando nombre a lo que nos pasa. ¡Me preocupa el futuro!

  • Desmontando las creencias que nos limitan. ¡Voy a salir de esta!

  • Aprendiendo a ser personas compasivas y misericordiosas. ¡Dónde pongo mis miserias!

Las CRISIS, cualquier crisis, deberían estar sostenidas desde distintos aspectos. En una como la actual, llamada sanitaria, está claro que también se verá afectado el aspecto económico, ya lo estamos viendo, pero ¿qué pasa con el resto? ¿por qué no le damos el lugar, la atención, que se merecen?. 

Estos son algunos tips que nos pueden ayudar:

1.- AUTO-gestiona tus EMOCIONES.

Estaremos autogestionando nuestras emociones si logramos transformarlas y encauzar su energía. Entonces seremos capaces de articular una respuesta integradora y apropiada a la situación que las origina.

Una persona inteligente emocionalmente es aquella que tiene la habilidad de:

. percibir su estado emocional, asumirlo y expresarlo.

. comprender la naturaleza de ese estado.

. regularlo para impedir efectos negativos y aprovechar los positivos.

. hacer todo esto con el estado emocional de los que lo rodean.

¿DIFICIL?

2.- Ejercita el OPTIMISMO.

Ser optimista no significa ignorar la realidad. Una persona optimista reconocerá la situación, la aceptará y con esperanza dirá: “Esto será difícil, pero es una oportunidad de replantearme mi vida y hacer cosas que antes no me permitía”.Steven Southwick, profesor de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Yale, señala que el optimismo, al igual que el pesimismo, puede ser contagioso. Así que su consejo (y el mío si me lo permitís) es: “Júntate con personas optimistas”.

3.- Desapégate: querer NO es NECESITAR.

El desapego mal entendido puede parecer puro egoísmo, pero nada más lejos de la realidad. Practicar el desapego no significa romper vínculos con todo aquello que es importante para mí, ni siquiera significa dejar de tener objetivos o de querer cosas. Más bien significa que aunque yo quiera algo, no lo necesito para vivir ni para ser feliz.

Aprendamos, pues, a poner en práctica estas 3 sencillas leyes sobre el desapego…

1ª Ley: eres responsable de ti misma/o.

2ª Ley: vive el presente, acepta y asume la realidad.

3ª Ley: asume que las pérdidas van a suceder tarde o temprano. 

4.- “Tira” de tu RED de apoyo.

Una red de apoyo sólida implica identificar a quién podemos acudir en caso de tener una dificultad.

Muchas veces la falta de un lazo en nuestra red de apoyo resulta porque no sabemos reconocer cuándo necesitamos ayuda o pudiéramos llegar a necesitarla, aislándonos de las personas o no procurando círculos sociales.

Evaluemos nuestra red de apoyo emocional:¿En quién confío? ¿Quién me apoya? ¿Quién me escucha? ¿A quién pido consejo?.

5.- Practica la MEDITACIÓN.

Practiquemos nuevas formas de percibir, actuar, pensar y sentir ante lo que nos acontece, creando nuevos patrones que fomenten el bienestar personal y relacional.

La mente se preocupa del pasado y del futuro, sin centrarse en lo que pasa en el momento presente, deribando en muchas ocasiones en estados de ansiedad (se anticipa a la realidad) y rumiación (se ancla en el pasado).

Una mente ajena al presente es incapaz de conocer la realidad tal como es. Por eso debemos apaciguarla, tranquilizarla para que sea capaz de conocer esa realidad.

Justo esto es lo que conseguimos con la práctica de la meditación: dirigir, estabilizar e incrementar la potencia de nuestra atención.

 

Haber estado en un naufragio o en una batalla es algo bello y glorioso; lo peor es que hubo que estar allí para estar allí”.

(Fernando Pessoa)

 

¡SALUD!


https://youtu.be/fqMgHCksXpI

 



Publicado en AUTORRELATOS
Viernes, 22 Mayo 2020 06:24

APRENDER A PEDIR

¿Qué les pasa a algunas personas con las peticiones?

 

Debemos recordar que una PETICIÓN siempre nace de una CARENCIA. Pedimos porque necesitamos algo del otro, algo que nos falta o que no podemos obtener sin ayuda. Esta necesidad nos pone en una situación de vulnerabilidad, nos expone, y esto, a veces, nos cuesta aceptarlo.

Por eso, pedir nos incomoda, nos cuesta trabajo, nos da miedo.

 

Por otro lado, es importante distinguir entre petición y expectativa (petición y deseo). A veces esperamos que la otra persona cumpla con cosas que nunca hemos pedido (al menos de forma clara y directa) y ello nos lleva a la frustración.

 

Una petición no es un DESEO, aunque muchas veces así lo entendemos. Esto hace que la comunicación se trunque, que creemos malos entendidos y que ambas partes se sientan frustradas, ¿os suena?.

 

Por eso, para asegurarnos de que lo estamos haciendo bien, debemos tener en cuenta:

 

  • El contexto. No puedo pedir cualquier cosa en cualquier sitio.

  • Hacer la petición de forma clara y directa. Los “necesitaría”, “me vendría bien”, y cualquier otro tiempo condicional, no son los mejores aliados para pedir.

  • Que sea específica. Cuándo lo quiero, para qué lo quiero y cómo lo quiero.

  • Comprobar que la otra persona tiene “capacidad” para cumplir lo que le estoy pidiendo. No pedir imposibles, seamos razonables.

     

Detrás del miedo a las peticiones, muchas veces está el miedo al NO. A la incapacidad de decirlo y también al terror a que nos lo digan. Las personas que siempre dicen SI (seguro que conoces a alguna), tienen mayor dificultad para hacer peticiones claras.

 

Quizás hemos aprendido, a lo largo de nuestra vida, que decir “no”, no está bien visto. Nos han educado para ser serviciales, amables, estar para los demás olvidándonos de nuestro propio bienestar.

 

Esta forma de relacionarnos, de decir “si” de forma casi instintiva, tiene mucho que ver con nuestra capacidad para poner LÍMITES, alimentada por creencias como:

 

  • Hay que ser servicial.

  • Si digo que no, no me va a querer.

  • Lo hago porque quiero, siempre me ha gustado ayudar.

  • Yo no puedo decir que no.

  • A mi no me importa ocuparme.

  • La gente que pide es desconsiderada.

  • Si me dice que no es porque no le importo.

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Si siempre dices SI porque tienes miedo a decir NO, quizás sea tiempo de actuar, de ocuparte de tu vida y dejar de sentirte culpable. ¿Cómo?. Ahí van algunos tips:

 

  • Reconoce que no puedes hacerlo todo. Es imposible decir "sí" cuando no te sientes bien con eso.

 

  • Repítete a ti mismo/a que no estás siendo egoísta. Piensa en todas las veces que le has dicho "sí" en el pasado.

  • Entiende que no puedes complacer a todo el mundo. No es posible complacer a cada persona todo el tiempo.

  • Piensa en todas las cosas a las que estás diciendo "sí" cuando dices "no."

 

  • Entiende por qué te cuesta decirle no a alguien. Si tienes miedo a que deje de preocuparse por ti, entonces estás en una relación problemática y quizás deberías salir de ella.

  • Entiende las diferentes tácticas que usan las personas para hacer que digas "sí" (intimidación, queja, culpa, halagos,...)

 

Como dice Joan Garriga, las relaciones son co-construidas por sus miembros. Tomemos pues responsabilidad sobre nuestras vidas. Busquemos ayuda si es necesario y dejémonos ayudar, porque ello nos permitirá:

 

  • Abrirnos a lo desconocido. “Doy mi brazo a torcer”.

  • Sintonizar con la vulnerabilidad y la gratitud. “Agradezco a mí, a ti, a la vida...”

  • Soltar nuestras reclamaciones.

  • Reconocer el sufrimiento real. “Suelta amarras”.

  • Confiar.

  • Dar y recibir.

 

Dar ayuda y recibirla ayuda a ambos, en igual medida. Muchos, al final de un largo camino, comprenden que la vida fue providencial, trayendo a cada momento, a los que supieron estar atentos, aquellos y aquellas personas que resultaron cruciales. Entienden por fin que la vida se construye de roces, experiencias y encuentros que nos hacen crecer” (Del libro, Vivir en el alma, de Joan Garriga).

 

Quizás de eso trate la “nueva normalidad”: de hacernos cargo de nuestra VIDA, de aprender a PEDIR sin culpa, de poner LÍMITES desde el respeto, de decir NO sin miedo.

 

¡SALUD!

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